–¿La buena gastronomía es incompatible con la salud y la belleza física?
–Totalmente. La comida hace mal. Así de fácil. Y al que le gusta comer, come, no pellizca. A mí me dicen Gato desde la época en que jugaba de inside al rugby y era rápido, ágil y veloz, pero hoy tengo ciento diez kilos. No sé hace cuántos años que no me veo el pito.